Comentando el otro día con un amigo un artículo, que apareció en uno de los boletines electrónicos a los que estamos suscritos, sobre el impacto de la formación en las empresas, terminamos por sacar algunas conclusiones que me gustaría compartir.
El punto de partida de la charla vino de la pregunta que nos hacíamos en cómo mejorar el resultado de la formación en las empresas y llegamos a la conclusión de que sería muy importante conocer lo que ocurre en el puesto de trabajo de cada persona que acude a un curso antes y después del mismo.
Uno de los temas que más nos llamó la atención del artículo era que solamente el 25 por ciento de las empresas consideran que sus programas de formación mejoran el rendimiento de su negocio, aunque la mayoría no miden el resultado de su inversión en formación y no solamente eso, ni siquiera existe un seguimiento de los comentarios de los empleados acerca del curso.
¿Cómo mejorar esos resultados? En primer lugar habría que convencer a los empleados que van a asistir a la formación que ésta les va a permitir mejorar sus habilidades y por lo tanto su rendimiento. Una buena manera de conseguirlo es involucrando a los futuros alumnos en la decisión de qué tipo de formación les ayudaría a conseguir esos objetivos propuestos. No hay nada peor en un curso que los asistentes consideren que están ahí por imposición o, peor aún, de “vacaciones”.
Muchas veces, más de las deseadas, aun consiguiendo que los asistentes a un curso aprendan lo que se enseña en el mismo, a la vuelta a su lugar de trabajo no lo aplican. Los viejos hábitos tardan en morir y, cuando el trabajo diario nos consume, es más sencillo hacer las cosas como se hacían antes de la formación porque ya se dominan, antes de poner en práctica, con mayor esfuerzo, lo aprendido en la acción formativa. Cuando esto sucede, la formación no habrá servido para nada.
La formación puede ir mal por muchos motivos, pero los fracasos más importantes se producen fuera del aula. Habría que centrarse en la creación de un ambiente receptivo a la formación antes de su inicio y garantizar un ambiente de apoyo después de la misma para que las empresas puedan mejorar el impacto de sus programas de formación.
Feliz Semana Santa a tod@s ¡!
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