
La llegada de la Web 2.0 y de sus herramientas al entorno del aprendizaje está cambiando la forma en la que aprendemos, trabajamos y colaboramos en nuestro quehacer diario. En la actualidad, varios estudios nos indican que el 70% del aprendizaje puede definirse como informal, es decir, un aprendizaje continuo, espontáneo, que no ha sido planificado por nadie, pero que llevamos a cabo debido a nuestra necesidad diaria de adquisición de conocimientos y desarrollo de habilidades. Además, hay que tener en cuenta que gran parte de nuestro aprendizaje se lleva a cabo en el trabajo en contraste con el aprendizaje tradicional en un aula.
Los mundos virtuales, las comunidades de práctica, los microblogs (como Twitter) y las aulas virtuales nos brindan la oportunidad de conectarnos con expertos y aprovechar nuevas áreas de conocimiento. Todo esto sucede durante nuestro trabajo diario y es el ejemplo del llamado aprendizaje informal.
El aprendizaje social online se distingue porque se trata de una forma totalmente natural de aprender, por ejemplo, cuando nos encontramos con un problema o nos asalta una duda, nuestra primera reacción es pedir ayuda a un amigo. Gracias a la utilización de las redes sociales, la posibilidad de pedir ayuda se amplía enormemente debido a que ponen a nuestra disposición un número mayor de “amigos” a quienes preguntar y hacen mucho más fácil poder llegar a verdaderos expertos, es decir, demuestra su extraordinario potencial para el aprendizaje informal en el lugar de trabajo.
Como comenta Dolors Reig, consultora en nuevas tecnologías aplicadas a las redes sociales: “Podríamos decir que hemos pasado, a causa de la web social, de la información es poder, ya no a la información compartida es poder, sino a que participar y ser tenido en cuenta en la conversación es poder”.
Xavier Capellades
Gerente
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